CICLO DE CINE ITALIANO
Después de la crisis del neorrealismo, advertía el historiador y realizador cinematográfico Cario Lizzani, que el cine italiano empieza a caracterizarse «por la atención de los autores por una relación más dialéctica y articulada entre subjetividad y objetividad».
Esta dialéctica es perceptible en las películas producidas tanto por la generación que siguió inmediatamente a los maestros del neorrealismo (Fellini, Antonioni, Castellani, etc.), como al movimiento llamado «nuevo neorrealismo» (Zurlini, Bolognini, Rosi, Oamiani , etc.). Para el crítico Guido Aristarco, la evolución va desde una forma de naturalismo, caracterizado por el cine de De Sica, hasta un «realismo crítico», en el que se inscribiría el cine de Visconti.
Al caracterizar las etapas por las que ha atravesado el cine italiano post-neorrealista, Lizzani escribe: «hay una presencia del ‘yo’ como interlocutor privilegiado de la realidad, introducción del dato existencial y espiritual (ver Antonioni, Fellini y la segunda etapa de Rossellini). Esta fase, que en un cierto momento llegó a tener un éxito excepcional, cede el paso, a la mitad de los años sesenta, a una tercera fase -en la cual nos encontramos todavía sumergidos- caracterizada preponderantemente por una mediación entre autor y realidad, de tipo metafórico (o al menos tendiente hacia esa dirección). Se trata de una mediación de tercer grado, a partir de la neorrealista (con el mito y la búsqueda sincera de la objetividad absoluta, del ‘descubrimiento’ de una realidad social e histórica ocultada por un tiempo demasiado largo) y a partir de aquella racional y subjetivista, (que toma nota de la realidad pero la filtra a través de la emoción, la frustración, la melancolía, los recuerdos y el subconsciente de los autores, o la simboliza -tratando de objetivarla- en el personaje ‘típico’)».
Las diversas vías por las que fluye ese «verismo» que caracteriza a ese cine italiano, van de la indagación sociológica y el documento histórico, hasta la sátira y el lenguaje metafórico, para expresar una realidad en toda su complejidad y rasgos multifacéticos.
En el presente ciclo se dan cita algunos realizadores más representativos desde la época del neorrealismo hasta nuestros días. Entre los filmes programados están también representados los diversos géneros y tendencias que han caracterizado el cine italiano de los últimos años: reconstrucción de hechos históricos (Giordano Bruno, El largo brazo de la ley, Morir mirando el mar), la aproximación a la gran narrativa literaria italiana de este siglo (El inocente, El desierto de los Tártaros), la comedia costumbrista (Feos, Sucios y Malos; Los Nuevos Monstruos), el fresco social (La dolce vita), la crónica cinematográfica (El caso Mattei), la tragi-comedia social (Querido papá; Un burgués pequeño, pequeño; Un día muy particular), el filme alegórico (Ensayo de orquesta, Filosofía de un hombre desesperado).
La comedia italiana, a menudo juzgada peyorativamente por los teóricos y el público culto, ocupa un espacio importante en esta muestra por cuanto no sólo responde a una relación más permanente con un público mayoritario, sino también al hecho de constituir un género en el que decididamente han volcado sus inquietudes de crítica social e indagación cultural realizadores de la talla de un Ettore Scola, Mario Monicelli y Dino Risi, entre otros.
JOSÉ ROMÁN
GIORDANO BRUNO 1973
Del realizador de Sacco y Vanzetti, esta cuidada reconstrucción histórica se proyecta como un sólido juicio a la intolerancia y el despotismo.
CAFÉ EXPRESS (“Caffe Express”) 1981
A partir de un tipo humano extraído de la picaresca, de aquellos que luchan por sobrevivir en un medio inhóspito, Nanni Loy elabora un cuadro social que combina lo cómico con lo patético.
NOS HABIAMOS AMADO TANTO (“C’eravamo tanto amati”) 1974
Ajuste de cuentas con el pasado y con las inconsecuencias de la vida, este filme de Scola es a la vez que una reflexión histórica, una mirada nostálgica sobre la existencia y el oficio del cine.
LOS NUEVOS MONSTRUOS (“I nuovo mostri”) 1977
(…) de dirección colectiva, mediante el humor negro (…) a la idiosincrasia italiana en sus diversos estratos sociales, a una cáustica crítica. Compuesto por catorce breves episodios desligados entre sí, corresponde a la tendencia más actual de la comedia italiana.
PERFUME DE MUJER (“Profumo di donna”) 1974
El viaje de un ciego y su joven ayudante se transforma en un itinerario moral y sentimental en este filme de Dino Risi que alterna el humor de la picaresca con el más desgarrador patetismo.
ENSAYO DE ORQUESTA (“Prova d’orchestra”) 1977
Insólita fábula que deviene metáfora, en esta orquesta insurrecta ante el autoritarismo de su director, mientras se aproxima la catástrofe, hay no pocas referencias a la sociedad y sus desajustes.
EL LARGO BRAZO DE LA LEY (“Il Prefetto di Ferro”) 1977
La Sicilia de los años veinte, a comienzos del fascismo, es analizada por Squitieri en un sólido relato que se adentra en los fenómenos de la maffia, el bandolerismo y la violencia del poder.
QUERIDO PAPÁ (“Caro papá”) 1979
La sociedad italiana vista a través de su burguesía, la crisis familiar y el terrorismo son analizados por Risi en un relato que alterna el estudio costumbrista y las derivaciones trágicas.
UN DÍA MUY PARTICULAR (“Una Giornatta Particolare”) 1977
Relato austero y concentrado que observa, a través de dos patéticos personajes, las alternativas del encuentro de Mussolini con Hitler. La tragedia individual y la tragedia colectiva se vinculan en una relación dialéctica manejada con maestría por Scola.
LA DOLCE VITA 1959
En una construcción episódica ligada por el itinerario de un periodista, Fellini nos presenta un retrato implacable de la decadencia y banalidad de la burguesía italiana. El estudio social va unido a claves religiosas y existenciales propias de la obra de este autor.
EL CASO MURRI (“Fatti di Gente per Bene”) 1974
La cuidada reconstrucción de época, que suele colocarlo en el límite de cierto formalismo decorativo, no impide a Mauro Bolognini realizar en este filme un penetrante estudio social y moral de una clase y una época.
UN BURGUES, PEQUEÑO, PEQUEÑO (“Un Borghese Piccolo, Piccolo”) 1977
Un aparente estudio costumbrista, el de un pequeño y obsequioso funcionario , se va transformando en una tragedia mayor que revela la violencia e irracionalidad oculta en el hombre común.
FILOSOFÍA DE UN HOMBRE DESESPERADO (“Dillinger é Morto”) 1968
Llevando al extremo la pura observación de un comportamiento, Marco Ferreri concentra su relato en unas pocas horas en la vida de un personaje, conducido a una situación límite cuya lenta preparación podemos seguir. Alienación, incomunicación, presencia obsesiva de los medios audiovisuales, fetichismo de los objetos y de las apariencias de la realidad, recorren este insólito filme.
FEOS, SUCIOS Y MALOS (“Brutti, Sporchi, Cattivi”) 1976
Esta incursión en el mundo de la marginalidad que crece frente al progreso, permite a Scola elaborar una cruel alegoría de la sociedad y sus vicios, presentándonos un mundo sórdido en registro de humor negro.
EL DESIERTO DE LOS TÁRTAROS (“Il Deserto del Tartari”) 1976
En su adaptación de la novela de Buzzati, Zurlini nos muestra esa fortaleza asediada, regida por la disciplina castrense, como una metáfora de la existencia, con sus esperas, ilusiones, rigores y futilidad.
MORIR MIRANDO EL MAR (“Salvo D’Acquisto”)
En el marco de la Italia ocupada. Guerrieri elabora un drama sobre la responsabilidad individual y social ante la violencia represiva. Sin eludir el melodramatismo, recrea con eficacia la tensión y el horror bélicos.
EL INOCENTE (“L’innocente”) 1976
Recuperando el estilo narrativo de la gran tradición novelesca, Visconti elabora un intenso relato sobre la precariedad moral y emocional de una sociedad agotada y decadente.
EL CASO MATTEI (“Il Caso Mattei”) 1972
En su inimitable estilo de cine-reportaje, Rosi reproduce los acontecimientos que rodearon el asesinato del ministro del petróleo Enrico Mattei, incursionando en el poder de las transnacionales y las maniobras políticas, así como en la carismática personalidad de su protagonista.
