TENDENCIAS DEL CINE NORTEAMERICANO ACTUAL
Al caracterizar al cine norteamericano surgido a partir de la década del setenta, en la que se incluyen los filmes del presente ciclo, es preciso hacer una referencia a las condiciones de producción imperantes. Desaparecida la tiranía de los-estudios y su estructura semi monopólica, jerárquica y vertical, cada filme se organiza prácticamente como una empresa en la que un guión encuentra su productor y luego su equipo de realización, en un sistema en que la conquista de una mayor libertad creativa marcha a parejas con una mayor incertidumbre económica.
Un cierto reconocimiento del realizador-autor, el surgimiento de nuevos directores-productores y el acelerado incremento de los costos de producción, caracterizan a la década. A diferencia de los pragmáticos artesanos que caracterizaban al cine norteamericano en la época de los grandes estudios, surgen realizadores cultos, egresados de academias, cinéfilos y críticos interiorizados en la estética del cine y audaces exploradores de la realidad social y cultural de su país.
Al contrario de la estratificada estructura del viejo Hollywood, los realizadores-surgen de los diversos ámbitos de la actividad fílmica, artística e intelectual. Escritores de guiones llegan a la realización (Paul Schrader, Lewís John Carlino) buscando la decisiva autoría de sus creaciones dramáticas; artistas del espectáculo como Bob Fosse y Mike Nichols exploran en la creación cinematográfica; críticos de cine, como Peter Bogdanovich, evocan con maestría a los maestros del cine; un ex actor, Paul Mazursky, reflexiona en un tono agridulce sobre el amor, la soledad y la amistad; provenientes de la serie B, esto es, la producción de bajos presupuestos destinada a circuitos locales, Brian De Palma y George A. Romero llegan a la gran producción con un bagaje artístico sólido y personal. Seguro de su talento, a raíz del éxito de El francotirador, Michael Cimino intenta, con La puerta del cielo, una obra monumental sólo para descubrir, al serle mutilada, que su talento estaba hipotecado a decisiones ajenas.
La sociedad norteamericana es observada desde diversas perspectivas en estos filmes; unos rememoran la tradición de antiguos géneros, otros se postulan como renovadores en su forma. Todos ellos buscan ser expresión de una voluntad creativa.
JOSÉ ROMÁN
JACK EL MAGNIFICO
En torno a la náusea y la corrupción, Bogdanovich elabora una narración que tiene como eje a un ser desencantado, Jack Flowers y a una ciudad, Singapur. Entre ambos se establece un pacto: Jack se dedica al negocio de la prostitución y Singapur lo provee de la suficiente belleza para reforzar el placer de los clientes. En la ironía, en el tratamiento de los tiempos muertos, en el rasgo documental, en la forma casi imperceptible de asumir lo trágico, en el lenguaje depurado y, sobre todo en la aproximación a su personaje protagónico, Bogdanovich demuestra su capacidad creativa y su inspiración de maestro.
EL SHOW DEBE SEGUIR
El coreógrafo y realizador Bob Fosse (Cabaret, Lenny, etc.) elabora un filme autobiográfico que combina recuerdos, sueños, imaginación y reflexiones sobre la muerte en el deslumbrante mundo del espectáculo. Bastante influido por Fellini ocho y medio, fragmenta su historia en un alambicado y obsesivo puzzle en el que predomina el narcisismo y la autoindulgencia. Como siempre prevalece el experto coreógrafo por sobre el realizador.
MAGNIFICA OBSESIÓN
La presencia de temas como la doble personalidad, el sentimiento de culpa, la relación entre la realidad y sus apariencias entre el amor y la muerte, ocupan un lugar preponderante en este filme, de un modo semejante a como existían en Vértigo, de Alfred Hitchcock, de quien De Palma es considerado discípulo. En ambas películas la historia está sumida en una atmósfera mágica, sugerente, en la que se contrasta la presencia obsesiva de un pasado, la existencia de un amor idealizado y romántico, con una sórdida realidad subyacente en la que dominan la maldad y el crimen.
DOS PILLOS Y LA HEREDERA
Tanto la fluidez de la escritura como el dominio sobre la puesta en escena hacen de este filme una comedia aparentemente descolorida, pero muy fina. Su comicidad, en todo caso, está en los personajes y situaciones mismas y no en las especulaciones fílmicas del realizador. El tratamiento distanciado es consonante con el ritmo y con el particular sentido del humor de la película. La mirada sobre la historia es discreta, un tanto fría, y esta circunstancia hace aún más cómica la destemplada bajeza de los dos protagonistas que, con artes mediocres quieren apoderarse de la fortuna de una incauta.
EL DON DEL CORAJE
Esta película se plantea en un nivel, como una reflexión sobre el choque generacional o, más ampliamente, sobre el conflicto entre formas opuestas de existencia. En otro, es un análisis penetrante acerca de las manifestaciones y las causas de la violencia en la sociedad norteamericana. Parece interesar particularmente a Carlino el desentrañamiento del espíritu competitivo como la respuesta a algo más profundo; una visión pesimista de las relaciones humanas, de la vida concebida como una lucha sin cuartel, en la que sólo sobreviven los más aptos.
GIGOLO AMERICANO
Si este filme puede resumirse como “la prostitución vista por dentro”, la mirada de Schrader sobre el tema no implica ni condenación ni complacencia, sino la rigurosa observación de un comportamiento. En medio de las sordidez de la marginalidad y la corrupción que se oculta tras las apariencias de la gente “respetable”, Julian, el protagonista aparece mas bien como una victima y, pese a su oficio, como un ser sensible y vulnerable. Si el sexo -nos dice Schrader- puede ser motivo de corrupción y envilecimiento, también puede serlo de redención y felicidad.
LA PUERTA DEL CIELO
Recortado en una hora y media por los productores de este monumental proyecto de Michael Cimino sólo queda esta versión fragmentada, pero que aún así es digna de apreciarse. Cimino ha convocado a toda la tradición del cine épico norteamericano. Aquí están presentes el espíritu primitivo y el vendaval romántico, el héroe solitario que asume la causa de los desamparados y un grupo de hombres poderosos que aspiran a la dominación total. Inspirándose en un hecho real ocurrido en Wyoming en 1890, el realizador expone críticamente uno de los tantos episodios atroces de violencia y despojo sobre los que se construyó Norteamérica.
CABALLEROS DE ACERO
La originalidad de la perspectiva del director George A. Romero al abordar el tema de la marginalidad de los artistas trashumantes está en la mezcla de crudo realismo y mágica poesía. El torneo medieval, revivido sobre motocicletas, no es para sus protagonistas sólo un espectáculo o un juego, sino un compromiso profundo, una apuesta vital. Reglas monárquicas, ideales caballerescos, honor, coraje, son sus formas de rechazo a la sociedad. Esta les responde con policías brutales y corruptos y empresarios inescrupulosos. Filme insólito, alterna una exacerbada violencia con la melancólica poesía que se desprende de sus patéticos héroes y de los espacios físicos y morales en que se desplazan.
WILLIE Y PHIL
Homenaje a Jules y Jim, de Truffaut, esta película de Mazursky nos habla de la amistad como una forma de afecto que puede llegar a ser más fuerte que la pasión entre un hombre y una mujer. El triángulo protagonista se ubica en los Estados Unidos de los años setenta traumatizados por la guerra de Vietnam, la franqueza sexual el “llamado de la india” los, alucinógenos. Ambientada en Nueva York en rincones rurales y en California, la cinta es un documento costumbrista sobre una generación que pretendió cambiarlo todo y que, a fin de cuentas, equivocó el sentido de su aventura.
PERMISO DE AMOR HASTA MEDIANOCHE
Cercano al realismo intimista de Mazursky este filme de Mark RydeII relata la relación entre un marino, una prostituta y el hijo pequeño de ésta, sin desdeñar los tintes melodramáticos. Al observar la sordidez de ciertas formas de vida urbana Rydell evita todo maniqueísmo o postura paternalista, reivindicando la humanidad fundamental incluso de individuos aparentemente abyectos.
