Norma Rae

AUTOR: José Román
PELICULA: Norma Rae
TÍTULO ORIGINAL: Norma Rae
AÑO ESTRENO: 1979
DIRECTOR: Martin Ritt

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MARTIN RITT

Nació en 1920 en Nueva York. Después de estudiar derecho opta por la actividad teatral, a la que se dedica junto a Elia Kazan. Durante los años cincuenta fue profesor del «Actor’s Studio», donde tuvo como alumnos a James Dean y Lee Remick.

Surge como realizador cinematográfico en la llamada «generación de la televisión» o de «el año 55», en la que se incluye a Sidney Lumet , Arthur Penn, Robert Mulligan , Delbert Mann y otros. Su primera película, El hombre que venció el miedo (1956) que trata de los estibadores y sus conflictos individuales y sociales, expresa ya el interés de Ritt por los medios laborales. Este emergerá nuevamente en Odio en las entrañas (1970), Lágrimas de esperanza (1972) y Norma Rae.

Su filmografía ha oscilado entre diversos géneros, afirmada siempre en sólidos guiones y temas importantes: la adaptación teatral (El hombre en la piel de víbora, según Tennessee Williams); el filme antibélico (Cinco mujeres marcadas), el thriller de espionaje (El espía que regresó del frío, según Le Carré), el western (Hombre), etc. Pero donde la carrera de este realizador ha demostrado, lo que tiene de más personal e inspirado ha sido en esos dramas sociales y psicológicos que buscan exaltar la dignidad de los marginales, desposeídos, humillados y ofendidos en el país de la prosperidad y los grandes intereses e imperios económicos: Hud, el indomable; La gran esperanza blanca; Lágrimas de esperanza; Conrack; En busca de un sueño.

Como señalaba el critico Héctor Soto : » Casi todas las películas de Ritt trasuntan un riguroso juicio político y moral sobre esta época. Un juicio mediado y riguroso, ajeno a las estridencias del oportunismo ideológico característico de varias corrientes del cine contemporáneo. A diferencia de muchos, Ritt no es un advenedizo a la ribera de la conciencia social. Su cine ha estado allí durante muchos años, madurando en el dominio del formidable legado expresivo del cine clásico, del cual ha llegado a ser uno de sus más autorizados exponentes en la actualidad».

 

NORMA RAE

Si en Hermanos de sangre, de Robert Mulligan, se abordaba el medio obrero norteamericano tratando sus contradicciones internas desde una perspectiva exclusivamente individual, en Norma Rae el director Martin Ritt sitúa las relaciones de clase como núcleo fundamental del conflicto, también individual, de su protagonista. Porque más que una crónica sobre las recientes luchas sindicales en Norteamérica, Norma Rae es la historia de la educación de una mujer, de su rescate de la alienación, de la adquisición de una conciencia de si misma, de su dignidad fundamental y de sus derechos y deberes. A través de esta toma de conciencia individual, Ritt nos describe el medio social y sus contradicciones. Pero es éste el que determina la transformación de la protagonista.

Como en Lágrimas. de Esperanza y Conrack, dos de las mejores películas de Ritt, este tema, el del aprendizaje intelectual y moral, se vincula al más entrañable humanismo. Es la conciencia de los desposeídos, de los marginados, de los postergados, la que experimenta un progresivo acceso al conocimiento del mundo y a una autoafirmación.

Norma Rae es una obrera textil de Alabama, como tantas, que existe como un engranaje más de una máquina que la utilizará hasta arrojarla, sorda y exhausta, como a su madre. Sus potencialidades vitales yacen aplastadas por el conformismo y la ignorancia.

La llegada del joven organizador sindical nos introduce en un tema caro a Ritt: el de la tenacidad de un individuo por transformar una comunidad sumida en la alienación y el abandono. Como el profesor de Conrack, el sindicalista de Norma Rae debe enfrentar primero la desconfianza y la hostilidad de los propios beneficiarios de su acción. Es admirable la delicadeza con que Ritt trata la relación de éste con Norma, el progresivo acercamiento de dos seres inteligentes y enérgicos, la educación de Norma, la sutil atracción erótica que ambos inhiben en beneficio de su objetivo laboral.

Esta interacción individuo -grupo social determina la dinámica del relato, como ocurría en Conrack y Lágrimas de esperanza. Sin demagogia ni falso optimismo, Ritt nos describe las dificultades que se presentan al verdadero conocimiento, ese que involucra la existencia toda de un individuo y luego, las múltiples barreras que se oponen a la irradiación de ese conocimiento al resto de la comunidad. Para Norma Rae implica la autoconciencia de su dignidad fundamental, asumida a través del trabajo, la organización sindical y la lucha por los derechos del grupo a que pertenece.

La austeridad del relato, centrado en las pequeñas peripecias que jalonan la lucha de sus protagonistas, expresa con vigor el agobio de un trabajo enajenado, como es el del obrero textil y su existencia, originariamente no menos alienada y vacía de sentido. Este ascetismo narrativo no excluye momentos de genuina emoción, como aquél en que Norma es expulsada de la fábrica y simultáneamente consigue triunfar sobre la pasividad de sus compañeros.

Más que un filme feminista, Norma Rae es una obra sobre la reivindicación de la dignidad del trabajador.

JOSÉ ROMÁN

 

OPINIONES DE MARTIN RITT

«La emoción que experimento al leer una historia es el único criterio que me decide a llevarla al cine. El tema de Norma Rae, que se inspira en la ‘Vida de muchas personas reales, me apasionó. Siempre he sentido predilección por los marginados y he lamentado mucho que las películas norteamericanas consagradas a personajes femeninos en el último tiempo no hayan hecho un esfuerzo serio por presentar la condición de una obrera. La mayoría están consagradas a heroínas burguesas. ligeramente ninfomaníacas y neuróticas.

Mis películas proceden del interés que siento por la gente y por su condición. Al dirigir me esfuerzo en arbitrar todas las medidas del caso para hacer surgir la emoción. Para mí lo más importante de una película es crear un personaje que sea capaz de interesar a la gente y no es necesario que se identifique con él.

Como la mayor parte de los realizadores de mi generación, concibo la evolución de mis personajes de una manera lineal y me esfuerzo al máximo para simplificar la obra en el plano visual y remover todo cuanto pueda interferir en el curso de la narración. La mayor parte de las llamadas nuevas formas de expresión fueron probadas hace 30 ó 40 años atrás y fueron abandonadas porque ellas separaban al espectador de lo esencial. Las mejores puestas en escena son las menos visibles».

CRÍTICAS

Archivos Normandie es un archivo patrimonial digital que pone en valor la crítica cinematográfica y la programación del Cine Arte Normandie entre 1982 y 2001.


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