La historia oficial

AUTOR: José Román
PELICULA: La historia oficial
TÍTULO ORIGINAL: La historia oficial
AÑO ESTRENO: 1985
DIRECTOR: Luis Puenzo

DESCARGAR ARCHIVO

Declaraciones del director y la guionista

Luis Puenzo nació en Argentina en 1946. Destacado camarógrafo, montajista, guionista y realizador de efectos especiales, ha dirigido gran número de películas publicitarias, con las cuales ha obtenido varios premios internacionales. Sobre La historia oficial, su primer largometraje, ha dicho:

«Quise ver qué pasaba con lo que estaba más oculto, de lo que se hablaba mucho menos: la pérdida de valores, la crisis de la sociedad en general, pero viendo la crisis en cada familia.

He querido referirme a la gente que prefería pensar que todo esto le había pasado por el costado. A ellos está dirigida la película.»

Aída Bortnik, libretista de televisión y guionista de cine, había demostrado ya su talento con el guión de La tregua, basada en la novela de Mario Benedetti y dirigida por Sergio Renán. Su trabajo en La historia oficial implicó varios meses de investigación y dos versiones preliminares, en medio de amenazas telefónicas, seguimientos y presiones.

«Quise dar una visión amplia de lo que había sucedido en el país y de sus distintas realidades -dice Aída Bortnik- y también hacer un llamado a la conciencia. Quería hablarles a mis compatriotas sobre lo que había pasado. Tenía mucho miedo de que la gente estuviera tratando de superar la etapa del régimen militar, intentando pasar a otra, sin develar todo lo que había significado este terrible asesinato de nuestra vida social…

Todos los pueblos tienen en su historia hechos vergonzosos, cosas increíbles . Lo que ocurrió en Argentina es una tragedia muy dura y muy cercana a todos, pero no vamos a superarla tapándola, disminuyéndola, pues así no vamos a impedir que vuelva a suceder. Sin una memoria clara, razonada e informada de la realidad -de toda la realidad , no sólo de algunas partes de ella- no se podrá superar este episodio.»

 

LA HISTORIA OFICIAL

El actual auge alcanzado por el cine transandino coincide con la conquista de la democracia y los espacios que ésta abre a la cultura. Las heridas dejadas por la dictadura no podían sino ser el tema principal de la nueva cinematografía, buscando desentrañar, como todo gran arte, una verdad a partir del dolor y los desgarramientos.

El tema de la película de Puenzo es una requisitoria de carácter mora l, un propósito urgente destinado a sacudir la con ciencia colectiva. Tal opción pudo haber derivado con facilidad hacia el panfleto simplificador y admonitorio. Sin embargo, la densidad dramática que el realizador logra conferir a su historia, la aparta de ese riesgo y su impecable ejecución narrativa le permite entregar su verdad como una acertada síntesis en que toma de conciencia, circunstancia histórica, compromiso ético, derivan estrictamente del relato y sus implicancias, sin que emerja la tesis ni la autoridad opinante de sus creadores.

En este sentido, la peripecia personal de Alicia, la protagonista principal, constituye una lograda particularización de un fenómeno de conciencia que llegó a involucrar a toda una clase social y que en la dinámica política argentina aparece aún como una contradicción no resuelta.

¿Hasta qué punto la llamada «guerra sucia» llegó a afectar a un sector de la burguesía argentina aún en el terreno de sus afectos más íntimos? ¿Hasta dónde los llevó en esa disyuntiva entre la tranquilidad de su vida privada y la necesidad de la verdad?

Es éste el dilema de Alicia, dilema que según-los testimonios de las «Madres de la Plaza de Mayo» ellas no encontraron en la realidad y que el filme asume conscientemente como un proceso ideal, como una síntesis artística («Hay cuatrocientos casos de niños desaparecidos, de los cuales sólo hemos recuperado veintisiete … y no ha habido el caso de una sola mujer que tenga a alguno de nuestros niños y que haya mostrado un gesto solidario», declaraban integrantes de esa organización en un debate sobre la película).

El filme recoge entonces una realidad testimonial para proyectarla como una ficción en la que los valores puestos en juego trascienden la circunstancia histórica específica hacia un fenómeno de conciencia tanto individual como colectivo, hacia una crisis necesaria a la salud moral de una sociedad.

Tal vez por esta circunstancia el registro elegido por Puenzo es intimista, centrado en la evolución de una conciencia desde la cómoda ignorancia, hacia la indagación de una verdad que se va definiendo como aterradora.

Alicia ignora el origen de su pequeña hija adoptiva. Ignora qt1e su marido comparte sus actividades de próspero empresario con oscuras complicidades con el aparato represivo de la dictadura. Ignora también lo que se oculta tras la estabilidad de un régimen que le asegura una vida tranquila y holgada. Repite en sus clases de historia esa «verdad oficial» que se acomoda a sus intereses.

La progresión del filme se centra en el proceso de toma de conciencia de Alicia, alentado por el medio: sus alumnos, un colega progresista, la confesión de una amiga que ha sufrido la tortura y el exilio.

La puesta en escena del realizador se adecua también a este intimismo: encuadres cerrados que privilegian el uso del primer plano, con su revelación de gestos y expresiones traduciendo un proceso interior y sus diálogos confidenciales y directos.

En ese delicado equilibrio entre la emoción que entrega una imagen despojada y el estallido melodramático, Puenzo aprovecha al máximo las dotes de sus actores protagónicos. Si por una parte, el filme «es» Norma Aleandro, la cual confiere a su personaje una intensidad derivada del ejercicio de sus mecanismos más sutiles, no es menos desgarradora la imagen de Roberto, interpretado por Héctor Alterio, con su desesperación y su metamorfosis brutal, ni la muda presencia de la pequeña Gaby, interpretada por Analía Castro, cuya imagen cierra el filme en una patética interrogante.

JOSÉ ROMÁN

CRÍTICAS

Archivos Normandie es un archivo patrimonial digital que pone en valor la crítica cinematográfica y la programación del Cine Arte Normandie entre 1982 y 2001.


BUSCAR


CINE ARTE NORMANDIE

El Cine Arte Normandie forma parte del patrimonio cultural de Santiago al rescatar lo más valioso del cine nacional e internacional que se estrena en Chile.