Haz lo correcto

AUTOR: José Román
PELICULA: Haz lo correcto
TÍTULO ORIGINAL: Do The Right Thing
AÑO ESTRENO: 1989
DIRECTOR: Spike Lee

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El realizador

Spike Lee nació en Atlanta, Georgia, en 1957. Después de estudiar Comunicación de Masas en el Morehouse College de Atlanta, siguió estudios en la New York University Film School desde 1979 hasta 1982. Allí realizó dos cortometrajes y en el último año un mediometraje titulado Joe’s Bed-Stuy Barbershop: We Cut Heads.

Fundó su propia productora, llamada Forty Acres anda Mute Filmwork y a partir de ella, trabajando con presupuestos exiguos, ha realizado sus tres largometrajes. El primero de ellos She’s Gotta Have It, lo dirigió en 1986. Filmada en 12 días y con un presupuesto de ciento cincuenta mil dólares, el filme narra la historia de una mujer independiente de los años ochenta que mantiene una vida sexual sin complicaciones con tres hombres diferentes. Según Lee, el filme asume «el punto de vista de una mujer, pero no un punto de vista feminista». Ha sido calificado por un crítico como un filme «exuberante, cómico, episódico y de construcción no lineal y con una magnífica fotografía en blanco y negro.» La película fue seleccionada para la Quincena de Realizadores en el Festival de Cannes de 1986.

Su segundo largo, School Daze está referida a los prejuicios existentes en un campus universitario para muchachos de raza negra, entre aquellos de distinta coloración de piel (los de pie l clara contra los de piel más oscura) y la actitud de los jóvenes negros ante el gobierno racista de Sudáfrica.

Con estos dos fllmes, Spike Lee cimentó su prestigio de cineasta talentoso e independiente, ya que sus filmes difieren de otros no sólo desde su perspectiva racial -en una industria donde pocos negros tienen voz – sino también en su habilidad para considerar ambos lados de la moneda a la vez. Esta suerte de objetividad no lo hace menos comprometido con la situación de su raza, circunstancia que aparece demostrada en su siguiente película, Haz lo correcto, la que formó parte de la selección oficial de EE.UU. en el Festival de Cannes de 1989.

Con esta película, el realizador Spike Lee revela algunas de las mejores virtudes del cine independiente norteamericano (corriente en la que se ubica también Jim Jarmusch, cuya obra permanece igualmente desconocida en Chile). Está, desde luego, el desenfado de un relato que no se ajusta a las convenciones del cine comercial ni produce estereotipos reconocibles ni se solaza en la violencia urbana ni adopta el conformismo ni el burdo maniqueísmo del cine producido a granel en los EE.UU.

La historia se concentra en un espacio único, que tipifica ciertas barriadas negras neoyorquinas: una cuadra del Bed-Stuy de Brooklyn y en un lapso de tiempo también concentrado: las veinticuatro horas del día más caluroso del verano. En esa unidad de espacio y tiempo circulan sin embargo gran cantidad de personajes, animando breves escenas que en un comienzo parecieran desconectadas una de la otra, en una articulación desenvuelta que evita rendir tributo a los principios de la progresión dramática.

Esta estructura hace pensar en los primeros minutos que el filme pudiera tener varios ejes dramáticos y un protagonista colectivo más o menos indeterminado (evocando de cierto modo la célebre obra «La escena de la calle», de Elmer Rice). Pero poco a poco el eje se va constituyendo en la pizzería de Sal y hacia allí va convergiendo una acción que llegará a su culminación en ese lugar.

El ítalo-americano Sal y sus dos hijos son de cierta manera el elemento extraño en esa barriada predominantemente negra. Entre estos, Lee describe la más variada galería de personajes: el irresponsable Mookie (que interpreta el propio Spike Lee), mandadero de la pizzería; el reflexivo vagabundo apodado El Alcalde; la vigilante Mother Sister; el absurdo extremista apodado Buggin Out; el enajenado Radio Raheem y su bullicioso artefacto; los tres viejos jubilados que comentan la acción como un coro griego.

En medio de una alternancia de breves viñetas en las que no está ausente el humor, la cálida aproximación a la marginalidad y a la pobreza, el pulso cotidiano de existencias mínimas, va emergiendo una hostilidad que poco a poco se va tiñendo de racismo: los italianos que manejan su negocio con cierto desdén, los coreanos que han incorporado una renovada laboriosidad a un barrio agónico, son para la comunidad negra una diversidad que los provoca y que ha generado en ellos distintas dosis de resentimiento, que van desde la justa conciencia de su postergación, hasta irracionales formas de agresividad.

Uno de los mayores méritos del filme es el equilibrio con que entrecruza las diversas historias que lo componen y va haciendo progresar el clima de hostilidad que desembocará en la trágica violencia final. No se trata de la violencia complaciente del cine de consumo habitual, sino de la desencantada ruptura de un equilibrio precario observada con dolor, alarma e indulgencia.

JOSÉ ROMÁN

 

Palabras de Spike Lee

«No pienso que el final de la película sea ambiguo. Creo que deben concentrarse en que la conclusión final del filme está en la cita de Malcolm X, no en la de Martin Luther King…

Malcolm X dijo: No estoy contra el uso de la violencia en defensa propia. Ni siquiera la llamo violencia … La llamo inteligencia. En el caso específico del filme, cuando los personajes se amotinan, «hacen lo correcto», porque están cansados de que los negros sean asesinados por los policías. Y cuando los policías son llevados ante los tribunales, saben que no les ocurrirá nada. En la gente hay una completa frustración y desamparo. Hay una total pérdida de fe en el sistema judicial. De este modo, cuando estás frustrado y no hay ninguna salida, te dan ganas de arrojar un tarro de la basura a través de una ventana.»

«Siempre tratamos de tomar una posición. Todos los filmes creativos lo hacen. No pienso que vamos a cambiar algo. Se trata sólo de un asunto más explosivo, más volátil.»

«El guión no nace a la vida hasta que lo filmas. La película terminada siempre va a ser diferente . Siempre estoy cierto de lo que estoy diciendo, pero lo más importante es hacer lo correcto. Si escribo algo y sucede que en los ensayos se produce algo mejor, lo cambiamos.» «Siempre la gente pregunta: ¿Tiene un total control artístico de sus filmes? … Hacemos las películas que queremos hacer… »

«No nos gustan las formas narrativas que se muestran. Están allí, pero no deseamos que sean evidentes, porque cuando lo son, el público será capaz de adivinar, después de ver los primeros diez minutos de película, exactamente hacia donde vas. Nos gusta mantener al público haciendo conjeturas, dejándolo trabaja r. Pienso que, en la mayor parte de las películas no hay el suficiente respeto por la inteligencia del público.»

«Cuando llegué a ser un realizador , sabía que sería más duro para mí ser un realizador negro. Pero me di cuenta que debía ser dos o tres -cuatro- veces mejor. Lo mismo que cualquier atleta negro. Deben ser mejores que el muchacho blanco para integrar el equipo. Es algo que aprendes creciendo como negro.»

CRÍTICAS

Archivos Normandie es un archivo patrimonial digital que pone en valor la crítica cinematográfica y la programación del Cine Arte Normandie entre 1982 y 2001.


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