El beso de la mujer araña

EL BESO DE LA MUJER ARAÑA

 

HECTOR BABENCO

Nacido hace 41 años en Buenos Aires, Héctor Babenco ha llegado a transformarse en una figura importante de la cinematografía del Brasil, país en el que terminó por avecindarse. Sin embargo, su periplo ha sido más extenso. En 1965 comenzó haciendo asistencia de dirección en Italia y España, en películas dirigidas por Sergio Corbucci, Giorgio Feroni, Orson Welles, Mario Camus y Mario Bava. En algunas de estas películas participó también como actor. Paralelamente trabajó como realizador de documentales técnicos y turísticos.

Su ingreso al cine brasilero lo hizo a través del cine documental, de los cuales llegó a realizar un buen número: La evolución del fútbol, Navidad en Sao Paulo (1969), Sao Paulo 70, Carnaval de Vitoria (1970), Museo de Arte de Sao Paulo (1971), Teste, Brasil Export y El futuro verde (1973), La floresta de vidrio, Panorama de la arquitectura paulista (1974), El fabuloso Fitipaldi, un documental de largometraje.

Su primer largo de ficción es El rey de la noche, realizado en 1975 y con el que obtuvo el premio popular en la Primera Muestra de Cine Internacional de Sao Paulo. Ya su tendencia a incursionar en temas conflictivos de la realidad político-social del Brasil se manifiesta en Lucio Flavio, pasajero de la agonía (1978). Basado en el libro de José Louzeiro, el filme trata de la marginalidad, la delincuencia como rebelión ante el orden establecido y los «escuadrones de la muerte», organizaciones parapoliciales destinadas al exterminio de marginales y opositores a la dictadura brasilera. Su siguiente película, Pixote, aborda también el tema de la marginalidad, pero referida esta vez al mundo de la drogadicción en un contexto social y cultural opresivo. Su exhibición en Chile fue prohibida por la censura.

En el cine de Babenco es posible apreciar una búsqueda a la que ha estado abocada la cinematografía brasilera de los últimos años: la conciliación entre una postura de indagación crítica de la realidad social y política y la combinación de elementos de atractivo comercial como la crónica roja, la violencia y el sexo.

 

EL BESO DE LA MUJER ARAÑA

Una constante temática en la filmografía de Héctor Babenco, ha sido su aproximación crítica a la realidad socio-política de su patria de adopción – Brasil- y a la tentativa de reflejar especialmente el mundo de la marginalidad y el desamparo ante el poder establecido tan brutalmente, como ha ocurrido en Latinoamérica. Con esta perspectiva realizó Lucio Flavio, pasajero de la agonía, retrato de un delincuente destruido por el aparato represivo y Pixote, una incursión en el mundo de la infancia y la drogadicción.

De ahí que por lo menos uno de los niveles de la novela de Manuel Puig apareciera como próximo a las inquietudes de Babenco. De hecho, la obra corresponde a una visión de dos formas de marginalidad las que, aunque de muy diversa índole, aparecen sometidas a las mismas formas de represión por el sistema.

Dos personajes, Valentín, un preso político y Molina, un homosexual acusado de corrupción de menores, comparten una celda en una prisión de Sao Paulo. Ellos aparecen como víctimas de una maquinaria represiva y discriminatoria que homologa sus formas de transgresión y los obliga a una forzada convivencia con propósitos que el desarrollo de la historia va develando progresivamente.

En este nivel, el relato no elude la previsibilidad de las obras de tesis, derivada de la fácil confrontación de dos opciones tan marcadamente antagónicas: por una parte, el intelectual de izquierda con su racionalización de la situación y sus definiciones más o menos esquemáticas; por la otra, el emocional y aparentemente frívolo homosexual que conduce un doble juego.

A las características de crueldad y crudeza casi documental que la situación impone a sus personajes, se opone un segundo nivel del relato: las películas que Molina le cuenta a Valentín, con el objeto de evadirse momentáneamente del horror de su situación. No es difícil encontrar aquí una alusión a la dicotomía arte-realidad y la defensa del primero como un vehículo de transposición de datos de lo real a mundos ficticios, autónomos, autosuficientes, para trascender las miserias de lo cotidiano.

Si en la obra literaria esta imbricación resultaba adecuada, por la mayor flexibilidad de la palabra con sus posibilidades de juego temporal, en el filme no se supera la yuxtaposición de dos realidades estéticas muy diversas.

No resultó difícil escribir una versión teatral de la obra de Puig, con su confrontación verbalizable y verbalizada de los dos personajes protagónicos, con su «huis-clos» obligado. Es el espacio ideal para las confesiones, remembranzas, antagonismos, comportamientos que van de la agresión a la ternura y de ésta al esperado contacto homosexual, tan conveniente a los intereses sentimentales del autor.

A esta forma de dramatización se acerca el filme, con su progresión fundamentalmente escénica, sus calculados momentos de intensidad y su virtuosismo actoral derivado del realismo psicológico.

El correlato, en cambio, la «película nazi» y la imaginería onírica de la historia de la «mujer araña», nos es mostrado como una estilización que roza la caricatura de ese cine de consumo de los años treinta, filtrado, como una visión en segundo grado, por una sensibilidad sentimentaloide y pueril.

De la alternancia de ambos relatos no surge la necesaria síntesis; los dos permanecen como dos mundos separados, la modificación de los personajes no es fruto de esta alternancia, sino únicamente de lo que ocurre en la «realidad». Tanto la aceptación de Valentín de «esa otra forma de amor», como el sacrificio de Molina, son fruto de la dialéctica de la acción principal y es en ella donde Babenco ha apostado por esos momentos de verdad que la rescatan del discurso moral o la formulación didáctica.

JOSÉ ROMÁN

 

Palabras de Héctor Babenco:

MARGINALIDAD

»Una antigua preocupación mía es la de la marginalidad, de acuerdo a una visión que puede ser encontrada en la obra del sociólogo francés Emile Durkheim. Así, cuando se dice «marginalidad» se dice toda actividad marginal, esto es, ejercida por individuos sujetos a discriminación, a censura, a conceptos de bien y mal y por último, un análisis a las personas que sobreviven clandestinamente dentro de la sociedad.»

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Archivos Normandie es un archivo patrimonial digital que pone en valor la crítica cinematográfica y la programación del Cine Arte Normandie entre 1982 y 2001.


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