Balkan Express

AUTOR: José Román
PELICULA: Balkan Express
TÍTULO ORIGINAL: Balkan ekspres
AÑO ESTRENO: 1983
DIRECTOR: Branko Baletic

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BALKAN EXPRESS

La Segunda Guerra Mundial fue el tema obligado durante muchos años en las incipientes cinematografías de los países socialistas, debido a la enorme y patética resonancia que tuviera en todos los ámbitos de la vida individual y social. Agotadas ya las vertientes épicas o directamente trágicas, los cineastas buscan ahora distanciarse de esos acontecimientos. Sucesos gravitantes, sin embargo, en cualquier explicación de la existencia presente y en cualquier tentativa de reflexión sobre la condición humana, a partir de experiencias vividas hasta sus límites.

Como muchos otros filmes yugoslavos, éste se sitúa en los comienzos de la ocupación nazi, en la región de Serbia, cuando, en 1941 el Partido Comunista ha llamado a la insurrección contra el invasor y ha organizado la guerrilla. Pero a diferencia de sus predecesores, Baletić no busca reiterar en la imagen heroica de los combatientes, sino observar los acontecimientos a partir de individuos marginales. Sus personajes están tan lejos de lo heroico, como de lo ético y para ellos la guerra es un inconveniente más que deben sortear en su vida de pequeños delincuentes.

Esos cuatro hombres y una muchacha, integrantes de un presunto grupo musical, la «Balkan Express Band», parecen sacados de la novela picaresca. Rateros de trenes, simuladores, saqueadores de casas abandonadas, aves de rapiña de la guerra, nos son presentados con sus rasgos cómicos y humanos, pero sin complacencia: tampoco entre ellos hay lealtad y están dispuestos a robarse mutuamente al menor descuido. En sus peripecias el humor discurre sin atenuar la ferocidad de la guerra y desde el comienzo se nos advierte que sus aventuras suelen tener un costo: uno de ellos muere ametrallado cuando son sorprendidos saqueando una casa.

Es particularmente interesante la manera en que Baletić realza el contraste entre la peripecia individual de sus protagonistas, con sus tentativas de obtener pasaportes para huir del país y el drama social de la ocupación con sus deportaciones, fusilamientos y represión. Si la comicidad de las situaciones a que se ven enfrenta dos esos simpáticos pillastres establece al comienzo una especie de distanciamiento ante el horror colectivo, la progresión del relato, con el gradual involucramiento de estos anti-héroes en los acontecimientos va restituyendo la relación entre el drama individual y el social, hasta llevarlo a la trágica solución final, en que la idea de redención es presentada sin omitir un dejo de humor y en una hecatombe que nos recuerda a Sam Peckinpah.

En las vidas de estos granujas, entre los que destacan el apodado Popeye y la bella Lili, hay sordidez, promiscuidad y algo de grotesco, pero iluminados por destellos de delicadeza y una cierta poesía que deriva, en última instancia, de la dimensión trágica de sus existencias. Sólo un cineasta inspirado podía hacer de la relación de Lili y el oficial nazi algo más que un juego de prostitución y simulaciones y dar a este último una oportunidad en el ámbito de los sentimientos y el dolor. Y sólo un cineasta inteligente podía hacer en esta historia de sacrificio-redención un guiño de complicidad al espectador, paseándolo por los tópicos del tema, transitados ya por el cine.

Como apreciáramos ya en la película de Kusturica, Papá salió en viaje de negocios, el cine yugoslavo ha adquirido un estilo visual que hace de las reconstrucciones de época sensibles retratos bañados por la nostalgia, de colores cuidadosamente filtrados, atmósferas creadas por la luz, tonalidades suavizadas por el tiempo.

JOSE ROMAN

 

UN PASO IMPORTANTE

El Gobierno de la República Socialista Federativa de Yugoslavia, a través de su representación diplomática en Chile, apoya cordialmente la labor cultural que en el campo del cine arte realiza Los Filmes de la Arcadia. En particular, auspicia su iniciativa para adquirir y exhibir en el país la película

yugoslava Balkan Express, lo que contribuirá a promover el conocimiento entre nuestros dos países.

La cinematografía yugoslava data de comienzos de siglo, pero adquiere importante y significativo desarrollo después de la Segunda Guerra Mundial. Como ejemplo, cabe recordar el nivel artístico y profesional de la Escuela de Zagreb, con fama mundial en el campo de los dibujos animados. En 1989 se produjeron 25 largometrajes, algunos de los cuales obtuvieron premios en festivales extranjeros; la filmografía yugoslava ha conquistado creciente presencia internacional en años recientes.

La preservación del patrimonio cinematográfico también es importante. Con este propósito, en época contemporánea, se creó una de las más grandes instituciones en su tipo: la Cinemateca de Croacia, que forma parte del Archivo de Croacia, que data de 1643. Esta acción coincide con la Recomendación que en 1980, reunida en nuestra capital Belgrado, aprobó la Conferencia General de UNESCO, preocupada por salvaguardar y conservar las imágenes en movimiento, que forman parte del patrimonio cultural de las naciones.

Confiamos en que el reciente restablecimiento de relaciones diplomáticas a nivel de embajador, posibilitará en un futuro próximo –entre otros logros- un mayor intercambio cultural entre Yugoslavia y Chile. En lo que a cine se refiere, iniciamos gestiones preliminares para materializar una Semana de Cine Yugoslavo, con el propósito de ofrecer tanto a la colonia chileno-yugoslava que comprende más de 130.000 personas a lo largo de todo el país, como a los aficionados al denominado séptimo arte, una muestra representativa de la obra que los cineastas yugoslavos han realizado en años recientes.

DANE MATAIĆ, Encargado de Negocios a. i. R.S.F. de Yugoslavia

 

EL REALIZADOR

Branco Baletić nació en 1946 en Belgrado y se graduó en la Facultad de Artes Dramáticas de esa ciudad. Viajó por Europa y Africa filmando documentales y dentro de ese género realizó un programa para la televisión de Belgrado.

En 1980 hizo su primer largometraje, Jugo de ciruela, con el que obtuvo un gran éxito de público. Balkan Express es su segundo largo de ficción.

Baletić, junto a Emir Kusturica (Papá salió en viaje de negocios), y Miloš Miša Radivojević (Una, mi amor), dos de los escasos exponentes del cine yugoslavo conocido en Chile, forman parte de la nueva generación de cineastas de esa nación, que han aguzado su mirada crítica tanto frente a la realidad presente, como ante los acontecimientos del pasado, rehuyendo los esquematismos, la visión complaciente, didáctica o mixtificadora en relación con los acontecimientos políticos que ha vivido su país.

 

Presencia yugoslava en la cinematografía chilena.

Múltiples son los aportes de chilenos con ascendencia yugoslava a nuestra cinematografía.

Obra del esfuerzo de dos jóvenes estudiantes, José Bohr Elzer y Antonio Radonich Scarpa (Magallanes Film), el 26 de marzo de 1919 se estrena en el Teatro Royal, Punta Arenas, Actualidades de Punta Arenas Nº 1; el documental, de aproximadamente 350 metros, comprendiendo diversos cuadros, es la primera película filmada en Magallanes. Al año siguiente «los jóvenes Bohr e lvovich» fundan Patagonian Film. Los equipos utilizados se conservan en el Museo Provincial de Tierra del Fuego, en Puerto Porvenir.

De años posteriores consignamos referencias extraídas de «Historia del cine chileno», de Mario Godoy Quezada; «Re-visión del cine chileno», de Alicia Vega; y «Plano secuencia de la memoria de Chile», de Jacqueline Mouesca.

María Zurić es una de las intérpretes de Bajo dos banderas (1926) y Tonka Domić, de La caleta olvidada (1959).

El actor Domingo Mihovilović (Domingo Tessier) actuó en Hollywood es así (1944), La dama de la

muerte (1946), El ídolo (1952) y El último grumete (1983).

El dramaturgo Sergio Vodanović es autor del argumento de Deja que los perros ladren (1961). Sergio Mihovilović es el camarógrafo de El burócrata González (1964).

El cineasta Alvaro Covacevich se consagra en el Festival Cinematográfico de Karlovy-Vary, Checoslovaquia, con Morir un poco (1966); un filme que produjo, dirigió y para el cual compuso su fondo musical. Posteriormente realizó New Love (1968).

Uno de los aportes más interesantes es el de Nieves Yanković (Nieves Yanko, en algunos créditos), nacida en Antofagasta (1916).

Entre 1928 y 1942 reside en Europa. Estudia Bellas Artes en Brighton, Inglaterra, y en la Real Academia de Zagreb, Yugoslavia; en la capital croata también estudia Sociología y Psicología.

A su regreso a Chile, interviene como actriz en Romance de medio siglo (1944), La amarga verdad (1945), El padre Pitillo ( 1946) y El paso maldito (1949). Y como asistente del realizador en La dama de la muerte (1946), El Ídolo (1952) y Confesión al amanecer (1954).

En 1946 contrajo matrimonio con el cineasta argentino Jorge di Lauro, avecindado en Chile. En la presentación de una entrevista que publicó la revista «Enfoque», en 1984, se afirma: » … Di Lauro y su esposa forman un dúo inseparable que se expresa en las palabras de cualquiera de ellos. Y no sólo en las palabras, puesto que cuando  filman comparten por igual todas las fases del proceso creativo.»

Están conceptuados entre los realizadores más destacados en materia de cine documental. Entre 1958 y 1972 realizan ocho producciones: Andacollo, Las artistas plásticos chilenos, Isla de Pascua, Verano en invierno, San Pedro de Atacama, Cuando el pueblo avanza, Operación sitio, y Obreros campesinos.

En 1968 la Universidad de Chile, sede Valparaíso, crea la carrera de Cine; Nieves Yanković se incorpora como profesora y, entre 1971-73 es Jefa de Carrera.

La pareja no logró materializar otros proyectos cinematográficos en años posteriores; entre ellos, uno sobre Gabriela Mistral. Nieves Yanković falleció en Santiago, en 1985.

«Soy un escritor que hace cine. La imagen visual está en mis filmes al servicio de la imagen poética», declaró Antonio Skarmeta a la cineasta Jacqueline Mouesca, en 1985.

El aporte de Skarmeta, nacido en 1940, corresponde casi en su totalidad al denominado «cine del exilio» en su caso particular, en la República Federal de Alemania (Berlín). A partir de 1973 es guionista de: La Victoria, Reina la tranquilidad en el país, Desde lejos veo este país, El regalo, La huella del desaparecido, La insurrección, y La herida.

Como realizador se inicia en 1979 con Permiso de residencia; en 1983 dirige Si viviéramos juntos y Ardiente paciencia, esta última gran premio de los festivales iberoamericanos de Huelva y Biarritz; más tarde, Despedida de Berlín (1985).

En 1987, basado en uno de sus cuentos, se filma en Chile El ciclista del San Cristóbal, con dirección de Peter Lilienthal.

 

Panorama del cine yugoslavo.

Los orígenes del cine yugoslavo se remontan a 1905, cuando los hermanos Milton y Janaci Manaki realizaron la primera filmación en Bitola (Macedonia).

En las décadas siguientes la producción fue poco significativa. Su desarrollo se inicia en Croacia después de la Segunda Guerra Mundial; en 1946 se termina la primera película, Slavica, realizada por Vjekoslav Afric.

A mediados de la década de los ’60 surge una promoción de directores y guionistas jóvenes con nuevas propuestas temáticas, filmes comprometidos con lo social y una visión crítica de la sociedad de postguerra. En esta época es relevante el aporte de jóvenes directores, muchos de ellos formados en la Escuela de Cine de Praga.

Una nueva generación de directores se preocupa de conflictos de la juventud y su enfrentamiento con la realidad. Los temas relacionados con la naturaleza también motivan a los cineastas.

Uno de los más destacados realizadores actuales es Emir Kusturica, director de ¿Te acuerdas de Dolly Bell? galardonado en Venecia (1981) y Papá salió en viaje de negocios, con el cual obtuvo la Palma de Oro en el Festival de Cannes (1985). En este último festival, en 1989, Kusturica obtuvo el premio al mejor director y el premio internacional Roberto Rossellini con Tiempo de los gitanos. A fin de año, en una encuesta de la prestigiosa revista francesa Cahiers du Cinéma, este filme fue seleccionado como una de las diez mejores películas de la década.

Otras distinciones del año pasado corresponden a Paraíso del diablo, de Rajko Grlić, filme que conquistó el Gran Premio en el Festival Internacional de Tokio; y Punto de reunión, de Goran Marković, ganador del Gran Premio en el Festival de Cine de Valencia.

Desde el término de la Segunda Guerra Mundial se han producido 655 películas artísticas, más de 5.000 cortos, largometrajes y documentales. Existen productoras cinematográficas en casi todas las repúblicas yugoslavas, con estudios en Belgrado, Zagreb, Ljubljana, Sarajevo, Skopje y Herceg-Novi; y las salas de exhibición son alrededor de 1250.

En materia de festivales, todos los años en el antiguo circo romano de Pula -puerto croata del Adriático- tiene lugar la muestra de las mejores realizaciones cinematográficas nacionales.

Belgrado es sede del Festival Yugoslavo del Cine Documental y Cortometrajes, y del Festival Internacional de los Mejores Filmes del Mundo (FEST).

El Festival Mundial de Dibujos Animados y la Feria Mundial de Dibujos Animados, forman parte de las manifestaciones cultura les tradicionales que se realizan en Zagreb, la capital de Croacia. El dibujo animado yugoslavo es famoso en el mundo por su original técnica de animación, conocido como la Escuela de Zagreb. Uno de sus miembro­­­­s, Dusan Vukotić, obtuvo en 1962 el Oscar en la categoría por su película Substituto.

 

CRÍTICAS

Archivos Normandie es un archivo patrimonial digital que pone en valor la crítica cinematográfica y la programación del Cine Arte Normandie entre 1982 y 2001.


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