ROBERT WISE
Nacido en Winchester, Indiana, en 1914, Robert Wise se inició en el cine como montajista, destacando su labor en esa especialidad en las películas El Ciudadano Kane y Soberbia, de Orson Welles. Su carrera como realizador empieza en 1944, con Curse of the Cat People, continuación de la célebre Marca de la Pantera, refilmada recientemente por Paul Schrader. En este género, el fantástico, ha evidenciado una especial inspiración (Profanadores de Tumbas, 1945; La casa embrujada , 1963; La otra vida de Audrey Rose, 1976), así como en el de la ciencia-ficción (El Día que Paralizaron la Tierra, 1951; La amenaza de Andrómeda, 1971).
Representante característico de esos sólidos artesanos de Hollywood, ha realizado al menos una obra maestra: El Luchador, (The Set Up, 1949) y ha incursionado en diversos géneros: histórico (Helena de Troya, 1955), bélico (Ratas del Desierto,1953), melodrama (La que no quería morir, 1958), en una filmografía que excede los treinta títulos.
Pero el mayor éxito de público lo ha obtenido Wise con sus comedias musical es: Amor sin barreras (1961), La Novicia Rebelde (1965) y La Estrella (1968).
JEROME ROBBINS
Nacido en Nueva York en 1918, se inicia como bailarín y coreógrafo del Ballet Theatre. Ha realizado coreografías para los Ballets Rusos y para su propia compañía, la «USA. Ballets».
En Broadway revolucionó la concepción de la comedia musical, al hacer de la danza un componente de primera importancia integrándola dramáticamente a la acción. Para él lo gestual de los actores, bailarines, cantantes, procede de una armonía global.
La carrera de Jerome Robbins se ha desarrollado fundamentalmente en el teatro, siendo Amor sin Barreras su única incursión cinematográfica. En Broadway, en cambio, ha realizado una brillante actividad iniciada en 1938 y ligada, desde 1944, a composiciones de Leonard Bernstein y otros músicos norteamericanos. Ha realizado la coreografía teatral de On the Town (1944), Call me madam (1950), con música de lrving Berlín; El rey y Yo (1951), de Rodgers y Hammerstein; The Pajama Game (1954), de Abbot y Adler; Peter Pan y Amor sin Barreras, de Leonard Bernstein; Funny Girl y El Violinista en el Tejado, entre otras.
AMOR SIN BARRERAS
Esta adaptación de la historia de Romeo y Julieta trasladada a la época contemporánea fue escrita para la escena por Arthur Laurents , con canciones de Stephen Sondheim, música de Leonard Bernstein y coreografía de Jerome Robbins. Después de su representación durante tres años consecutivos en Broadway, el mismo Robbins co-dirigió su versión cinematográfica junto a Robert Wise, pero cambiando sustancialmente la concepción coreográfica original, en atención a las necesidades de expresión cinematográfica. De hecho, el escenario teatral es reemplazado por las auténticas calles 68 y 110, donde se ejecutan los números de danza y son filmados durante cinco semanas. La filmación fue terminada en seis meses, en 35 decorados reconstruidos a partir de diversas locaciones urbanas (gimnasio, puentes, autopistas, etc.). West Side Story renovó el estilo de las precedentes comedias musicales cinematográficas, como las de Busby Berkeley y las del music-hall tipo Ziegfeld, como lo habían hecho Vincente Minelli, Gene Kelly y Stanley Donen.
Rompiendo con la comedia rosa, ingenua, sofisticada e incluso onírica, características del periodo precedente, Amor sin Barreras introduce problemas sociales y étnicos , realismo de los decorados, una dimensión trágica y una cierta crítica social, aunque algunas canciones de la versión teatral (como la que los muchachos cantan al policía) debieron ser «suavizadas» por el mismo Sondheim para la versión cinematográfica.
A veinte años de su realización, Amor sin Barreras conserva aún el brío de su coreografía (secuencia inicial, danza y canto del tema «América», danza en que los muchachos se mofan del policía, danza en el garaje, etc.). Tal vez los solos en que culminan las escenas amorosas de Tony (Richar d. Beymer) y Nathalie Wood (María) se han resentido de un convencionalismo empalagoso y dulzón que debilita el dinamismo y el humor de las restantes escenas. (En las canciones, Nathalie Wood fue doblada por Marni Nixon. y Richard Beymer por Jimmy Bryant).
Sin embargo, podemos decir que a partir de Amor sin Barreras la comedia musical ha perdido su «inocencia original» incorporándose de lleno al mundo de las ideas, la controversia y las agitaciones de nuestro tiempo. De ella derivan obras más contemporáneas como Cabaret, Sweet Charity, Hair, Fama y Evita, todas ellas llevadas con mayor o menor fortuna al cine, en una tentativa de revitalizar y actualizar un género que alcanzó su máximo esplendor en las décadas del cuarenta y el cincuenta.
»La coreografía pertenece a la totalidad del espectáculo. Ella no es una participación interina ni un entreacto gimnástico. Es uno de los espíritus que presiden el encanto y la energía que engendra un espectáculo»
JEROME ROBBINS
