La colmena – Los santos inocentes

AUTOR: José Román
PELICULAS: La Colmena, Los Santos Inocentes
TÍTULOS ORIGINALES: La Colmena, Los Santos Inocentes
AÑOS ESTRENO: 1982, 1984
DIRECTOR: Mario Camus

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MARIO CAMUS

 

Nacido en Santander en 1935, el director Mario Camus se da a conocer en ese movimiento conocido como «nuevo cine español», surgido a mediados de la década del sesenta con afanes renovadores en lo estético y un abierto cuestionamiento del régimen de Franco en lo político. Junto a Miguel Picazo (La tía Tula), Antonio Eceiza (De cuerpo presente), Angelino Fons (La busca), Basilio Martin Patino (Nueve cartas a Berta), Jaime Camino (Mañana será otro día) y, sobre todo, Carlos Saura (La caza), Camus conforma esa pléyade de jóvenes talentosos e inquietos que darán a conocer la presencia cultural del cine español en el resto del mundo.

 

En un comienzo, la carrera de Camus aparece estrechamente ligada con la de Carlos Saura. Juntos elaboran un guión sobre Éstos son tus hermanos, de Daniel Suerio, prohibido por la censura franquista y una adaptación de Abel Sánchez, de Unamuno, titulado La boda, que tampoco llega a realizarse. Luego Camus será coguionista de Los golfos y Llanto por un bandido, los dos primeros largometrajes de Saura. Por su parte, Saura escribirá el argumento de Muere una Mujer, dirigido por Camus.

 

En pleno apogeo del nuevo cine español, Camus realiza tres filmes que se inscriben en la búsqueda que caracteriza a esa corriente, de una realidad social, antropológica y cultural generalmente ocultada por las presiones de la censura y por la vulgaridad y el conformismo de la cinematografía oficialista. Ellos fueron Los farsantes (1963), Young Sánchez (1964), premiada en el festival de Mar del Plata y Con el viento solano (1965).

 

La crisis económica que dispersa después a esta corriente obliga a Camus a transigir con el cine comercial y en la década del setenta dirige una serie de películas musicales protagonizadas por el cantante Raphael.

 

Sin embargo, sus inquietudes expresivas continúan haciéndose presentes en algunas películas realizadas para la televisión española, entre las que se destacan Fortunata y Jacinta y Los desastres de la guerra.

 

Con La colmena y Los santos inocentes, Mario Camus hace un triunfal retorno a la pantalla grande, confirmando su talento creador y alcanzando el Premio Nacional de Cinematografía de su país por su trayectoria artística y «en especial por la realización de Los santos inocentes«.

 

LA COLMENA

 

En otra manifestación de su ajuste de cuentas con el pasado, el cine español recoge en este filme, ganador del Oso de Oro en el Festival de Berlín de 1983, los oscuros años de la postguerra civil, a través de una rica galería de personajes. Basada en la novela de Camilo José Cela, que debió afrontar los embates de la censura franquista y terminó publicada en Buenos Aires en 1951, la película reproduce con fidelidad ese mundo de vidas mínimas, sordidez, miseria física y moral y bosquejos picarescos que recorren la obra de Cela.

 

El núcleo que reúne a los personajes principales y confiere unidad al relato es el café «Las Delicias», centro de encuentro de literatos pobres, comerciantes, trúhanes y busconas, que encuentran allí la necesaria complicidad a sus frustraciones y miserias. La acción se desarrolla aproximadamente en 1942, época de derrota, indigencia, hambre y pérdida de horizontes que caracterizó la consolidación de la dictadura de Franco.

 

Mediante historias que se alternan en un complejo y variado mosaico, el director Camus nos va presentando a una serie de arquetipos de esa humanidad grisácea y sin atributos que puebla el mundo de los desposeídos.

 

Algunas de las historias bordean el melodrama; otras adoptan el tono del relato picaresco; algunas, en fin, asumen el desgarrador naturalismo de las existencias dilapidadas, sostenidas apenas por la ironía y una oscura y melancólica forma de rechazo, como la del poeta Martin Marco, tal vez la figura más sólida y patética del filme.

 

El relato de Camus, perfectamente equilibrado pese a su complejidad y variedad de hilos narrativos, releva oficio y rigor creativo, entregando brillantes pinceladas costumbristas, así como una serena tristeza, que sólo hemos encontrado en el mejor neorrealismo italiano.

 

LOS SANTOS INOCENTES

 

Escrita en 1981 por Miguel Delibes, uno de los más sólidos talentos de la narrativa española actual (el filme Retrato de familia se basaba también en una obra suya), Los santos inocentes es una descarnada visión de la realidad rural, observada desde la perspectiva de los humillados y escarnecidos por el peso de la estructura feudal. Sus personajes pueden corresponder a cualquier realidad agraria en que sobreviven los rasgos de ese tipo de sociedad: campesinos que son siervos adscritos a la tierra y a la propiedad de alguna familia terrateniente, propietarios que manipulan a estos siervos como si se tratara de su ganado.

 

Entre estos campesinos que tipifican la relación de servidumbre y que en el filme están magistralmente representados por la pareja de Régula y Paco el Bajo, emergen también los espiritualmente desposeídos, los elementales productos de la herencia del hambre y las enfermedades, como Azarías, un retardado que se transforma en el centro de la historia.

 

Aunque observado sin contemplaciones en su suciedad física y su babeante conducta, Azarías, merced a la dirección de Camus y a la memorable interpretación de Francisco Rabal, llega a ser percibido como un ser casi angélico, «un santo inocente», con capacidad de amar y amaestrar a un pájaro del campo y de cuidar a una muchacha catatónica, hija de su hermana.

 

Tanto la novela como el filme enfatizan el contraste entre estos seres naturales, provistos aún de lealtades y fidelidades que los unen entre sí y definen sus lazos con sus patrones y la conducta de estos últimos, hecha de inconsciente arrogancia y desdeñoso paternalismo. Como en la novela, en el filme de Camus estos retratos psicológicos surgen de la observación de comportamientos, de rituales cotidianos, de acontecimientos habituales, como las partidas de caza.

 

La prosa directa y austera de Delibes es traducida por Camus en una puesta en escena clásica, despojada, rigurosa, donde los acontecimientos se suceden con la lentitud y parquedad de la vida campesina.

 

JOSÉ ROMÁN

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Archivos Normandie es un archivo patrimonial digital que pone en valor la crítica cinematográfica y la programación del Cine Arte Normandie entre 1982 y 2001.


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