Muestra de Cine Polaco, ciclo de Mario Camus

MUESTRA DE CINE POLACO

La programación de mayo

 

La presencia de una cinematografía nacional: la polaca, domina ampliamente la programación concebida para el mes de mayo, que comprende también la primera semana de junio. El aporte de la Embajada de Polonia ha permitido estructurar una muestra con seis títulos producidos en su mayor parte en la década del 80, la que se complementa con un valioso film de los 60 («El manuscrito encontrado en Zaragoza», de Has). En esas cintas se pueden conocer tendencias, géneros y realizadores del cine reciente de Polonia, una de las cinematografías más vitales y creativas de Europa, de la que sólo escasas obras han podido ser conocidas en nuestro país.

 

Destaca, en especial, la presencia del director Krzysztof Kieslowski, cuya prolífica trayectoria era desconocida en Chile hasta el estreno, el año pasado, de su film No amarás. La inclusión en la muestra de sus películas El aficionado y Sin fin, ha motivado la programación en carácter de reposición de No amarás, con el propósito de permitir una mejor aproximación al trabajo de este realizador.

 

La intención de facilitar una mirada más amplia sobre el cine polaco ha inducido también la programación del primer largometraje de Roman Polanski, Cuchillo al agua, en el rubro «clásicos del cine». Si bien faltan en este conjunto de films nombres fundamentales (Wajda, Munk, Zanussi, entre otros), los títulos presentados pueden motivar el interés por el conocimiento de una cultura vigorosa, que ha realizado aportes fundamentales al cine contemporáneo.

 

La programación del mes se complementa con un breve ciclo destinado a revisar tres realizaciones del director español Mario Camus, hace tiempo omitidas de las carteleras, incluso de las de salas de arte. Filmadas en los años 80, estas películas tienen en común la adaptación para la pantalla de textos importantes de autores peninsulares: los novelistas Camilo José Cela y Miguel Delibes y el dramaturgo y poeta Federico García Lorca.

 

Una muestra de cine polaco

 

El cine tiene un lugar muy especial en la creación artística de Polonia. Esta situación, en principio, se debe a un don que poseen o han poseído nuestros directores de cine y, naturalmente, los técnicos y actores de las películas.

 

A pesar que el siglo veinte ha sido en Polonia un período muy difícil, sus cineastas han sido capaces de expresar mucho acerca de nuestra realidad, de los hechos ocurridos en nuestra historia, en el lenguaje que posee la pantalla grande del cine. Sin embargo, como se sabe, el espíritu vence al cuerpo debilitado; y así ocurrió en el caso de los creadores polacos.

 

La historia de la cinematografía en Polonia tiene sus inicios en la época muda con las adaptaciones de los clásicos de la novela nacional como el Quo vadis?, por la cual nuestro gran escritor Henryk Sienkiewicz recibió el Premio Nobel de Literatura (1905). El reconocimiento internacional del cine polaco se produjo después de la segunda guerra mundial, en una época en que la creación artística se encontraba en un marco de reglas dogmáticas que determinaban el contenido y las formas de expresión, así como también las intenciones de los realizadores y sus protagonistas.

 

Vale considerar que tal vez gracias a un fenómeno que podríamos denominar como un intuitivo «ojo cinematográfico», los directores y artistas polacos, y su mutuo entendimiento, permitieron que los resultados obtenidos fueran sorpresivamente buenos. Saliendo de los marcos de la política cultural oficial, la creación cinematográfica sobrepasaba cualquier expectativa.

 

De modestos talleres de maestros muchas veces autodidactas, que casi en su totalidad habían empezado sus actividades antes de la segunda guerra mundial, surgieron talentos de la talla de Wajda, Munk, Zanussi, Skolimowski, Polanski, Kawalerowicz, Borowczyk, y después Kieslowski -de quien se presentan dos films en este ciclo, El aficionado y Sin fin, además de No amarás (sexta parte de su prestigioso «Decálogo»), que veremos a continuación del ciclo-, Machulski y Zaorski, como también Agnieszka Holland, una de las más destacadas realizadoras polacas ya reconocida mundialmente.

 

Todo lo anterior podría parecer una imprudencia, o una falta de autocrítica, si no estuviera confirmado por varios premios internacionales. Por citar un ejemplo, Roman Polanski empezó con un premio especial por el primer largometraje que realizó al terminar sus estudios en la Escuela de Cine de Lódz. Este trabajo se llamaba Cuchillo al agua que tiene exactamente 30 años y sigue presente en las pantallas del mundo, y que en la primera semana de junio veremos en el Normandie, ya como un clásico, a continuación del ciclo polaco.

 

Las películas que se exhibirán en esta muestra reflejan los problemas y fenómenos que ocurren o pueden ocurrir en mi tierra natal, poblada por gentes que no son ni santos, ni muy malos, pero sí experimentados por la historia. Y creo que ésta es una de las razones por la que nuestro cine ha logrado un nivel mundial. Los autores de todas las películas que se han traído para exhibir en este ciclo, se encuentran entre los profesionales más destacados del cine polaco y son reconocidos mundialmente; tengo la esperanza de que esta muestra también suscite interés por parte del espectador chileno.

 

Jolanta Klímowicz

Encargada de cultura y prensa de la Embajada de Polonia

Notas redactadas por Alfredo Barría, Juan l. Corees y Sergio Salinas

 

El aficionado Lunes 4 y sábado 16 de mayo

Filip Mosz (Jerzy Stuhr), el protagonista, es un hombre casado y a gusto en su trabajo. Al nacer su hija, decide comprar una pequeña cámara de cine, convirtiéndose en la única persona del pueblo con una.

 

Al celebrarse un aniversario en la fábrica donde trabaja como encargado de suministros, el director le pide que filme el evento, resultando con ese documento ganador de un festival regional. Al tiempo, Filip se da cuenta que la vida puede ser muy diferente, que el mundo puede ser estudiado e interpretado individualmente a través de la cámara. Pero su vida familiar y social se deteriora, empezando a comprender que esta nueva actividad tiene un costo ético.

 

La película plantea una serie de preguntas, como por ejemplo si una persona puede arriesgar su felicidad por lo desconocido, o bien qué es mejor, si vivir una vida apacible sin sobresaltos o un pasar agitado lleno de nuevas sensaciones. Si es mejor hablar y dar explicaciones o mantener silencio. O cómo se puede seguir siendo un ser humano en situaciones donde imperan las complicaciones.

(Nota sobre Krzystot Kieslowski en página 6.)

 

El arte de amar Martes 5 y viernes 15 de mayo

El sexólogo Pasikonik (Piotr Machalica), una figura pública, descubre con aflicción que ha quedado impotente. Su sicoanalista, el doctor Saperstein, le recomienda después de una serie de percances, que se relacione con una joven (Joanna Trzepiecinska) que a última hora ha desechado casarse por no estar segura de sus sentimientos. Al estar la chica de acuerdo en vivir bajo el mismo techo que el sexólogo, éste salva su reputación.

 

Pero pronto vendrán más problemas. Su amigo y profesor de tenis -Reman Zabiello, casado y con hijos- le pide ayuda al estar envuelto en un romance con otra mujer. Pasikonik se encuentra con ésta, y para su sorpresa, responde apasionadamente. Pero siguen los problemas. Anna, la muchacha con la que vive, se ha puesto celosa de Theresa, la amante de Zabiello, y éste clama venganza por traición, al tiempo que el sexólogo descubre que su «restablecimiento» ha sido momentáneo.

 

Jacek Bromski

Nace en Vrocovia en 1946. Es graduado en Bellas Artes en Varsovia (1969), en Literatura polaca por la Universidad de Varsovia (1974), y como director de cine en la Escuela de Lódz (1978).

 

Interesado en todas las formas de comunicación -es crítico musical, guionista de comics, etc.-, entre sus films se cuentan: Alice (1981), La ceremonia de entierro (1984, para la televisión), Mátame, policía (1987) y El arte de amar‘ (1989).

 

El manuscrito encontrado en Zaragoza Miércoles 6 y lunes 11 de mayo

 

Esta película está basada en la novela Manuscrito encontrado en Zaragoza, escrita en francés por el conde polaco Jan Potocki, y publicado casi secretamente en San Petersburgo en 1804. La obra, casi desconocida a pesar de sus excepcionales cualidades literarias, cuenta varios casos de posesión diabólica, o más exactamente de relaciones carnales con demonios.

 

A partir del seguimiento del caballero Alfonso van Worden (Zbigniew Cybulski), nos adentramos en un relato filosófico sobre el racionalismo en lucha contra las supersticiones, los prejuicios y las concepciones mágicas, a la vez que gozamos de una estupenda diversión al estilo español -muy barroco- y de una broma literaria vertida con singular acierto por el realizador Wojciech Has, quien se hizo acompañar en este film por el magnífico compositor Krzysztof Penderecki.

 

Wojciech Has

Brillante realizador (nacido en 1925) que debutó con cortometrajes y films de divulgación científica al egresar de la Escuela de Cine de Lódz. Perteneciente a la primera generación de la postguerra (con Wajda, Munk, Kawalerowicz, Konwicki) se hizo conocido a nivel internacional con El adiós y, sobre todo, con El manuscrito encontrado en Zaragoza (1964). Ha realizado entre otras obras, Las cifras (1966), La muñeca (1968) y La clepsidra (1972), esta última muy elogiada por su cautivante atmósfera fantástica.

 

Después de un largo período sin filmar, ha vuelto a la realización con Una historia común (1982, basada en Antón Chejov) El escritor’ (1985) y El pecador‘ (1986).

 

Póker de fútbol Jueves 7 y martes 12 de mayo

 

Un antiguo crack de la selección polaca de fútbol llamado Laguna (Janusz Gajos), en la actualidad aproblemado árbitro internacional, es persuadido a mejorar sus hábitos personales, a la vez que alterar el resultado de algunos encuentros de la primera división del fútbol nacional.

 

Con la ayuda de su amigo y también retirado jugador Bolo (Marian Opania), comienza una intrincada red de maquinaciones que involucra a los dos equipos con posibilidades para ganar el torneo -uno de Varsovia y otro de la región de Silesia-, a los presidentes de los clubes en disputa (interpretados por Mariusz Dmochowski y Jan Englert respectivamente), a otro árbitro con propensiones eróticas (Henryk Vista), y a su propia esposa (Malgorzata Pieczynska), confidente del presidente del club varsoviano. Pero aún queda un partido…

 

Janusz Zaorski

Nacido en Varsovia en 1947. Entre 1965 y 1969 estudia cine en Lódz, bajo la supervisión de Stanislaw Rózewicz y Janusz Morgenstern. A partir de 1970 comienza a trabajar en televisión y cine, accediendo en adelante a más de un galardón.

 

Algunas de sus películas son: Promoción (1975) – premiada en Gdansk- , Una pieza con vista al mar‘ (1978) -premio en Locarno-, Preguntas infantiles (1981), La madre de los reyes (1982) -«Oso de Plata» en Berlín, 1988-, El barítono (1984) -premiada en Montreal y Gdansk-, Bodensee (1985) y Póker de fútbol (1988).

 

Sin fin Viernes 8 y domingo 17

 

Año de 1982 en Polonia. Un abogado, Antek Zyro (Jerzy Radziwilowicz, que previamente fue el protagonista de El hombre de mármol y de El hombre de hierro, ambas de Andrzej Wajda), ha muerto en un accidente, pero su vida anterior continúa gravitando, siendo testigo de lo que «ha dejado por delante» (un crítico francés habla de un «tratado de separación del cuerpo y del alma» en el cine de Kieslowski).

 

Allí quedan Ula, su esposa (Grazyna Szapolowska, la gran intérprete de No amarás), su hijo, y Darek, un obrero encarcelado a quien defendía por organizar una huelga. Alrededor de éste, por un lado, su valerosa mujer Joan (Maria Pakulnis), y por el otro, su nuevo defensor llamado Labrador, quien quiere convencerlo de que la única manera de alcanzar la libertad es renunciando -al menos momentáneamente- a sus principios, y Metek, ayudante de Labrador, quien desea convertir a Darek en un héroe encadenado de la clase obrera.

 

Mientras tanto, Ula hace esfuerzos por olvidar a Antek. Un amigo común la reclama, se procura una sesión de hipnosis, tiene un ocasional encuentro sexual con un extranjero, pero él sigue ahí.

 

Gana la banca Sábado 9 y miércoles 13 de mayo

 

En un día otoñal de Varsovia -años 30-, dos jóvenes e inexpertos ladrones entran a una joyería, le dicen al vendedor que se trata de un asalto, y desaparecen con un cuantioso botín.

 

Al mismo tiempo, un famoso abridor de cajas de seguridad, Henryk Kwinto (Jan Machulski, importante director teatral en su país y padre del realizador), viene saliendo de una mediana temporada en la cárcel. Afuera se entera de que un cierto par de jóvenes lo requieren para nuevos «trabajos», también de que un viejo amigo se ha suicidado en oscuras circunstancias, y por último, de que su antiguo socio Kramer (Leonard Pietrasnak) es el causante de su relegación tras las rejas, y responsable del «suicidio» de su amigo.

 

A partir de ahí, Kwinto resuelve vengarse de Kramer, que en la actualidad es propietario de un banco, el cual atraca con la ayuda de los dos pillos y de un experimentado colega de otros tiempos apodado El Danés (Witold Pyrkosz). Pese a la sagacidad de Kramer, el viejo abridor de caudales ha salido con la suya.

 

Juliusz Machulski

Nacido en 1955, se gradúa como director en la Escuela de Cine de Lódz (1977). Durante esa época realiza seis trabajos, los que desde entonces combina con la actuación, colaborando así en películas de Krzysztof Kieslowski (Personnel, 1975) y Krzysztof Zanussi (Constans, 1980), entre otros.

 

Después de un documental y un episodio realizado para una serie televisiva, incursiona en el largometraje con Gana la banca (1981). Continúa luego con Sexmission (1983) y Gana la banca II (1984).

 

Gana la banca II Domingo 10 y jueves 14

 

Aunque separada de la primera entrega por tres años, se· trata en la práctica de la continuación de Gana la banca. Habiendo sido Kramer incriminado gracias al inteligente plan de Kwinto, esta segunda parte se inicia en el año 1936 con la evasión del banquero desde la cárcel, merced a un ardid del que es víctima el jefe de la penitenciaría. En vez de escapar a Suiza -donde lo espera el dinero de sus engañados clientes-, Kramer permanece en Varsovia con el fin de perpetrar su venganza.

 

Así, decide secuestrar a la pequeña hija de la compañera de Kwinto, obligándole a salir de su retiro y encararlo; ya antes, El Danés -que dirige ahora un estudio de cine- ha sufrido en carne propia un ataque del matón de Kramer. Kwinto logra liberar a la niña, pero queda atrapado en la casa del secuestro. Kramer tomará un aeroplano en dirección a Zürich, después de cruzar la frontera alemana…

 

Cuchillo al agua Miércoles 3 al domingo 7 de junio

 

Nacido en París en 1933, único hijo de una pareja judío-polaca que tres años después vuelve a Varsovia y al posterior infortunio de los campos de concentración -donde encuentran la muerte, Roman Polanski estudia cine en la famosa Escuela de Lódz, donde tiene como profesores a Andrzej Munk y Andrzej Wajda.

 

Entre 1957 y 1961 realiza nueve cortos, accediendo en 1962 al largometraje con Cuchillo al agua. Se traslada después a Londres donde filma «Repulsión» en 1965, y meses más tarde al norte de Francia rodando «Cul-de-sac», que fue estrenada en 1966. Continúa su éxodo, esta vez en Estados Unidos, donde realiza La danza de los vampiros (1967) y El bebé de Rosemary (1968). A partir de ahí, y coincidiendo con el trágico asesinato de su esposa -la actriz Sharon Tate-, la filmografía de Polanski decrece en frecuencia, dirigiendo siete películas en veintiún años. Entre éstas Macbeth (1971), Chinatown (1974), El inquilino (1976) y Búsqueda frenética (1987).

 

Con sólo tres personajes en un yate y una acción que transcurre en unas pocas horas, Cuchillo al agua enfrenta a un acomodado funcionario de la vieja guardia polaca (Leon Niemczyk) con un joven mochilero (Zygmunt Malanowicz), ante la activa y participante mirada de la mujer del primero (Jolanta Umecka).

 

Tras ellos. están sólo el mar, la embarcación y algunos objetos que llegan a jugar un rol simbólico: un cuchillo, un cinturón, una cacerola recalentada. Cada encuadre está constantemente restableciendo las relaciones entre los tres personajes: el que domina la situación, el que observa, el que cambia las reglas del juego, dejando a la imagen hablar más claramente que las palabras, haciendo de la visualidad el instrumento de comunicación privilegiado.

 

No amarás 20 al 24 y 27 al 31 de mayo

 

En uno de los tantos departamentos que forman parte de un conjunto de edificios, un muchacho prepara un telescopio, con el cual observará los movimientos de una atractiva mujer. El joven Tomek (Olaf Lubaszenko) es un inocente, un solitario marginado del festín mundano. Oculto en las sombras de la noche, verá nacer un sentimiento de amor que incluso lo llevará al autosacrificio. En una dimensión paralela, Magda (Grazyna Szapolowska) cambiará su manera de relacionarse con el mundo, a la luz del contacto con una nueva realidad.

 

El tema de la redención por el amor, surge oculto tras el velo de una anécdota de crónica roja. En la urbe moderna, junto al silencio de unos seres marchitos y derrotados por la vida, se vislumbra una esperanza, la posibilidad de ir más allá de la miseria cotidiana. Magda/María Magdalena consolará al doliente, pero en ese acto de entrega se salvará ella misma y ya nada será como antes.

 

Pocos personajes, una fotografía de fríos contornos y una banda sonora punteada por finos acordes de guitarra, van dando la coherencia interna a un relato despojado y austero. Como ocurre en el gran cine, las imágenes significan más que lo que muestran. Partimos con el drama silencioso de Tomek y luego nos acercamos a la transformación de Magda, a través de sutil es hilos espirituales que se entrecruzan y combinan. Un simple encuadre dibujando una mano consolando el llanto de una mujer, basta y sobra para pintar el desolado · mundo en que vivimos. Un gesto de cálida afirmación humana. El amor sobreviviendo en medio del negocio sexual. Una sencilla caricia, irrumpiendo en un mar de indiferencia. Áspera poesía, regalada por un cineasta inspirado.

 

Krzysztof Kieslowski

Cineasta polaco (Varsovia, 1941). Diplomado en 1969 en la Escuela Superior de Cine y Televisión de Lódz, realiza quince documentales y después, a partir de 1973, mediometrajes de ficción como Personal (1975); después La calma (1976) y La cicatriz (1976). Estos films someten a la sociedad polaca a una crítica tan aguda que le vale, respecto del segundo (que versaba sobre el mundo del trabajo), ser prohibido durante cuatro años.

 

El cineasta conquista una reputación internacional merecida con El aficionado (1979; Gran Premio en los Festivales de Moscú y Gdansk), brillante e irónica parábola sobre el destino de un cineasta aficionado enfrentado al conformismo social y político. En el intertanto, dos documentales: El hospital (1977) y El punto de vista del guardián nocturno (1979), dan testimonio de la agudeza de la mirada posada por. Kieslowski sobre los individuos y sus actividades.

 

Ya en los años ochenta realiza entre otros films: Sin fin (1984), en el cual desarrolla con una bella opacidad en la imagen, un tema de hondo sentido espiritual y existencial; más tarde, entre 1988 y 1989, realiza «Decálogo», serie de diez películas creadas en relación a los mandamientos de la Iglesia, y en 1991, La doble vida de Verónica, producida con apoyo francés.

 

Palabras de Kieslowski

»Decidimos que filmar «Decálogo» tenía un valor al contrastar estas ambiguas y dudosas situaciones de las que está hecha nuestra existencia, con esos simples e inequívocos mandamientos: no matar, no cometer adulterio, no robar …

 

No sé si todo el mundo tiene el mismo decálogo. Esos mandamientos nos han acompañado desde hace más o menos seis mil años; nunca nadie ha disputado con ellos, pero al mismo tiempo, todos los días -durante miles de años-, hemos violado estas leyes.»

 

«Eric Rohmer y yo nos interesamos mucho en algo que resolvemos ·de manera diferente. Quizás no totalmente diferente.» «Presentar cosas que pierden su sentido habitual, deviniendo dudosas, no es mi concepción del cine -la que no tengo- sino mi concepción de la vida.»

 

«Hoy, gracias a la evolución de la técnica se puede filmar absolutamente todo, pero al acercarse a las personas, se encuentran límites: los de la intimidad, los de la vida privada, desde los cuales los interesados no quieren ni pueden dejarnos penetrar.»

 

La colmena Lunes 18 y martes 19 de mayo

 

Con esta cinta el director español Mario Camus (nacido en 1935) reinició un trabajo con aportes significativos para el cine español, tarea que había comenzado en la primera mitad de los años sesenta con títulos como Los farsantes (1963), Young Sánchez (1964) y Con el viento solano (1965). El fracaso de este último determinó un giro más comercial en su carrera, con varias películas rutinarias y de encargo. En ese período sus preocupaciones más personales parecen haberse volcado en trabajos para la televisión, como la serie Fortunata y Jacinta.

 

En La colmena -que ganó el Oso de Oro en el festival de Berlín de 1983- Camus recrea el período inmediatamente posterior a la guerra civil, con sus rasgos de pobreza y desencanto. El eje del relato es el espacio configurado por el café «Las Delicias», donde conviven un conjunto de seres extraídos del mundo de la bohemia y la marginalidad. Con sólido oficio, el director desarrolla un relato coral, que entrecruza varios hilos narrativos y dibuja un conjunto abigarrado de personajes, en un registro que combina la descripción naturalista con el tono dramático y los apuntes propios de la narrativa picaresca. El resultado es un convincente cuadro de época, reflejado en un ámbito que pertenece a la trastienda de la historia, en el que bulle una humanidad vital pese a la tristeza o el patetismo que suelen presidir a estas vidas mínimas.

 

Los santos inocentes Lunes 25 y martes 26 de mayo

 

En este film, Camus se aboca a la observación, crítica y descarnada, de una sociedad rural en que perviven rasgos feudales en la estructura de dominación amo-siervo y en la adscripción de estos últimos a una tierra a la que están entrañablemente unidos pero que, jurídica y económicamente, les es ajena.

 

Basado en la novela de Delibes, el director establece la situación básica y perfila la narración con el oficio y seguridad de trazo que le es habitual. En el tratamiento de los personajes se advierte, sin embargo, cierto desequilibrio: la familia terrateniente está observada con evidente antipatía, que desemboca en simplificación a la hora de tratar sus conflictos; en cambio, Camus alcanza logros notables en su aproximación al mundo de los desposeídos, de donde emerge con sorprendentes connotaciones la figura de Azarías (F. Rabal); un retardado que en su relación con seres primitivos (el pájaro, la muchacha enferma) revela una capacidad de amar y una autenticidad que lo transforman en un personaje predestinado, un «santo inocente».

 

La casa de Bernarda Alba Lunes 1 y martes 2 de junio

Considerada una de las obras cumbres de García Lorca, La casa de Bernarda Alba es trasladada al cine por Mario Camus en una versión que se distingue por su precisión y fidelidad al drama original. En este sentido, Camus parece no temer al calificativo de «teatro filmado » que pudiera aplicarse a su trabajo. Respetando la concentración espacial que caracteriza a la obra original, el cineasta se aboca a hacer verosímil la convencionalidad teatral a través de un lenguaje fílmico funcional y austero, con gran cuidado en los detalles de la ambientación y en la configuración convincente de los caracteres y el conflicto central.

 

Ese conflicto expresa la contradicción entre los instintos y la fuerza de la vida con un poder autoritario, represivo y oscurantista, representado en Bernarda Alba. El drama sugiere también alcances metafóricos sobre una España atávica y acerca de una estructura social profundamente alienada. El logro principal de Camus es haber conservado gran parte de la fuerza de estas ideas y de las sofocadas pasiones que viven los personajes. El control del director obtiene un alto rendimiento del elenco, en que ‘destacan Irene Gutiérrez Caba (Bernarda) y Florinda Chico (Poncia).

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Archivos Normandie es un archivo patrimonial digital que pone en valor la crítica cinematográfica y la programación del Cine Arte Normandie entre 1982 y 2001.


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