ALAIN RESNAIS
Nacido en Vannes (Francia), en 1922. Durante la guerra tiene algunas experiencias teatrales y trabaja como camarógrafo en documentales. Se especializa en montaje en el I DHEC (Instituto de Estudios Superiores Cinematográficos). En ese rol trabaja en París 1900, de Nico le Védres, La Pointe Courte, de Agnes Varda, París en otoño, de Francois Reichenbach y Una larga ausencia, de Henri Colpi.
Su nombre empieza a hacerse conocido cuando realiza documentales de arte, que son, a la vez, obras personales y exploraciones en el lenguaje del cine: Van Gogh (1948), Gauguin y Guernica (1950).
Si en estos filmes están ya contenidas las preocupaciones estéticas e ideológicas que caracterizarán su obra, en otros documentales como Las estatuas también mueren (1953), Noche y niebla (1955), Toda la memoria del mundo (1956), El santo de Styrene (1958), empieza a delinearse la obsesión del realizador por los temas de la memoria y el tiempo y sus implicancias tanto individuales como colectivas.
Es en Hiroshima, mi amor (1958), donde estos temas se fijan como centro de su obra, ya no sólo en sus consideraciones filosóficas, morales y psicológicas, sino como postulación de una nueva estética, renovadora de las estructuras narrativas, las relaciones entre tiempo objetivo y subjetivo y las posibilidades de percepción y «lectura» por parte del espectador.
Sus filmes posteriores: El año pasado en Marienbad, Muriel, La guerra ha terminado, Te amo, te amo, Stavisky, Providence, son de uno u otro modo variaciones sobre la importancia de la memoria en la existencia presente, su fragilidad, relatividad y poder determinante. Son también tentativas de efectuar nuevas articulaciones del tiempo y el espacio a través de los medios narrativos cinematográficos.
MI TÍO DE AMÉRICA
Intransigente en su voluntad de explorar en los límites del lenguaje del cine en cada uno de sus filmes, Alain Resnais nos propone en Mi tío de América una nueva perspectiva de la narración cinematográfica. Rompiendo los límites que separan la ficción del documental y del cine didáctico, el realizador de Hiroshima, mi amor nos habla del comportamiento humano a varias voces.
Para ello recurre a la fuente inmediata de su actual inspiración creadora, las teorías del profesor Henri Laborit, biólogo estudioso del funcionamiento del cerebro y su acción sobre el comportamiento. La figura y la voz de Laborit constituyen en el filme un permanente interlocutor de la otra acción, la propiamente dramática, que se desarrolla entre los personajes de la ficción, estableciendo una suerte de distanciamiento reflexivo entre el espectador y la acción dramática.
Los personajes representan a tres estratos sociales bien definidos y sus respectivas historias evolucionan paralelamente, para converger hacia el final de la película. Jean proviene de una familia burguesa, René es de origen campesino y Janine es hija de un obrero de avanzada. Sólo los homologa su ruptura con sus respectivas familias en su deseo de alcanzar un destino autónomo. Jean desea ser escritor o político, René contador, Janine actriz.
De los tropiezos experimentados por sus personajes en la persecución de estos objetivos y de su destino real, Resnais extrae modelos conductuales típicos que confronta con la conducta animal en los experimentos del profesor Laborit. De este modo, el análisis de comportamientos como la agresividad, la fuga y la inhibición, efectuado sobre ratas de laboratorio, comparados, no sin una buena dosis de humor, con los de sus personajes , le permiten a Resnais referirse irónicamente a los moldes sociales y sus consecuencias en el individuo. La sociedad competitiva, centrada en la dualidad éxito-fracaso a partir de empresas o empeños espurios, surge de este comentario irónico sin que el realizador enfatice mayormente sobre ello.
Los personajes, por una u otra razón, terminan desviándose de sus objetivos y observando el comportamiento tipificado en las experiencias con las ratas de laboratorio: fuga, inhibición, agresividad. Jean abandonará la literatura por el prestigio social, Janine la actuación por la publicidad, René será conducido al suicidio por un medio competitivo que es incapaz de afrontar.
¿Quién es el «tío de América»? Para estos personajes «bloqueados» en sus expectativas es ese ser mítico y casi legendario que una vez abandonó la vieja Europa y logró el éxito en tierras lejanas.
La fascinante experiencia narrativa de Resnais parte con un distanciamiento extremo en que el documental didáctico se combina con la entrevista, el dato estadístico y la historia de sus personajes, presentada como si fuera real. Pero a medida que ésta cobra relieve dramático y se nos expone siguiendo alternadamente el destino de sus personajes, nos conduce, como el más clásico cine de ficción, al compromiso emocional con éstos, siguiendo los mecanismos del “suspenso” y las tensiones dramáticas.
Pensamos que difícilmente otro realizador habría logrado lo que Resnais: la integración entre ficción y dato experimental, entre emoción y distanciamiento, entre arte y ciencia.
José Román
PALABRAS DE ALAIN RESNAIS
«Para mí, Mi tío de América es un filme en broma, una especie de comedia . A mí me gustaría mucho que el público se riera con él.
Yo conocía los libros de Henri Laborit sobre el comportamiento. Se me ocurrió una idea que se la fui a proponer a un productor: por lo general se concibe a los filmes o piezas teatrales imponiendo tesis en el interior de los personajes o de la intriga misma. ¿No sería divertido intentar lo contrario? Es decir, separar completamente la teoría de la ficción y hacerles coexistir. Un poco como en un juego de espejos, o de hilos de distinto origen tramados en un tapiz. Y ya que me interesaba en el pensamiento de un biólogo, pensé que sería divertido ver qué tipo de reacciones se establecería entre el discurso científico de un biólogo que tiene cierta experiencia del comportamiento humano, y el desarrollo de una o varias historias cotidianas. Lo que me Interesa en la cinta no son tanto los personajes ni la anécdota, sino la construcción dramática. La forma. Por un lado la exposición teórica de un sabio, por el otro los Individuos que se mueven y sobre los cuales estas teorías son aplicables o, no, ya que ellos conservan su libertad.
Para el título , yo pensé un poco en el Godot de Samuel Beckett: alguien a quien siempre se está esperando y que no llega jamás. Esto da una sensación de Incomodidad. En el fondo estos personajes tienen todo para ser felices pero dentro de sus pellejos se sienten mal. ¿Por qué? Pienso que cada -espectador tiene el derecho de comprender mi filme a su manera, haciendo actuar sus propios recuerdos y sus propias asociaciones. Lo que yo deseo proponerle, son los elementos -lo más claramente posible- para que construya el filme libremente como quiera y reconstruirse a sí mismo enfrentado a ese filme. Y divirtiéndose también si puede.”
